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21 febrero, 2024
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5 causas del dolor de la pierna

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El dolor de la pierna puede tener muchas causas, la más común:

  1. Fatiga muscular,
  2. Calambres;
  3. Problemas de circulación;
  4. Problemas de articulación y
  5. Compresión del nervio ciático por enfermedades de la columna.

Para identificar la causa y planificar el mejor tratamiento, es necesario buscar un médico especialista, en este caso, el angiólogo.

Causas del dolor de la pierna

1. Fatiga muscular

Lo más común es que la fatiga en las piernas al final del día se desencadene por el esfuerzo o durante largos períodos en la misma posición (de pie o sentado). El dolor suele afectar a ambas piernas, en los muslos y las pantorrillas.

Para aliviar el dolor, se pueden utilizar compresas calientes o bolsas de agua caliente (bolsas térmicas) en la zona dolorida y ejercicios de estiramiento.

Los ejercicios de estiramiento promueven el alivio de los dolores musculares, favorecen la circulación sanguínea y ayudan en la postura, la flexibilidad y la amplitud de los movimientos. Lo ideal es que el estiramiento sea guiado por un profesional de la educación física o un fisioterapeuta.

2. Calambres

Los calambres son la causa más común de dolor en la pantorrilla, también llamado patata de la pierna. Se trata de contracturas musculares involuntarias que suelen producirse después de una actividad física intensa o incluso durante el sueño.

Durante el episodio de calambres se produce un dolor agudo y progresivo que aumenta a medida que los músculos de la pantorrilla se contraen.

Para aliviar este dolor y relajar los músculos, se recomienda estirar y masajear el músculo durante la contractura. El masaje con movimientos circulares debe hacerse en el lugar del calambre, lentamente.

Otra forma de relajarse o cambiar el movimiento del músculo es tratar de ponerse de pie y colocar el peso del cuerpo sobre la pierna acalambrada. Si no puede estar de pie, siéntese en una silla, estire la pierna y tire de los pies hacia atrás con las manos.

3. Problemas circulatorios

Varices

La sensación de ardor en las piernas es el signo típico de las varices. Las venas varicosas son dilatadas, tortuosas y de mayor calibre, lo que dificulta la circulación de la sangre.

El deterioro de la circulación causa otros síntomas, que son: dolor en las piernas, hormigueo, picor, hinchazón y cambios en el color de la piel, que se vuelve blanquecina u oscura.

Para aliviar los síntomas de dolor de las varices, lo mejor es evitar estar de pie demasiado tiempo moviendo las piernas para activar la circulación sanguínea, varias veces al día.

Elevar las piernas por encima del nivel del corazón durante unos minutos 2 o 3 veces al día y usar medias de compresión media son también medidas que ayudan al retorno venoso, mejorando la circulación de las piernas.

La media debe ser usada tan pronto como te despiertes, para adaptar mejor la pierna y quitarla a la hora de dormir. No se recomienda dormir con las medias, a menos que sea una recomendación médica.

La evaluación del cirujano vascular o del angiólogo es fundamental para definir el tratamiento definitivo en los casos de várices.

Trombosis

La trombosis es la obstrucción de un vaso sanguíneo. Cuando llega a una vena se llama trombosis venosa profunda y cuando afecta a una arteria, trombosis arterial.

El lugar más frecuente de una trombosis es la pierna, pero puede haber trombosis en el corazón (infarto), en el pulmón (tromboembolismo pulmonar), en el cerebro (accidente cerebrovascular isquémico) y en la carótida. Los síntomas dependen de la ubicación y las condiciones de salud de la persona.

Los principales síntomas de la trombosis venosa profunda en la pierna son: dolor repentino e intenso en la pantorrilla, edema y calor local. El dolor se hace más intenso cuando hacemos grandes esfuerzos físicos, al subir laderas, escaleras o cuando las temperaturas son muy frías.

Si se sospecha una trombosis, se debe buscar atención médica inmediata con un angiólogo o una emergencia, debido a los riesgos de complicaciones.

4. Problemas de articulación

Artrosis

La artrosis de rodilla es causada por el desgaste del cartílago. Es una causa común de dolor en las piernas y es bastante frecuente en personas mayores de 50 años y con sobrepeso.

Las características de este dolor incluyen: dolor de rodilla después de un esfuerzo físico que mejora con el descanso, rigidez al levantarse por la mañana o después de largos períodos de descanso, presencia de grietas (crepitaciones) al mover la rodilla, hinchazón (edema) y dificultad para caminar.

Los ejercicios de estiramiento alivian el dolor de la rodilla, sin embargo deben ser acompañados por un fisioterapeuta.

Para el tratamiento definitivo puede ser necesario añadir analgésicos, antiinflamatorios y suplementos alimenticios que ayuden a la restauración de esta articulación. En casos de artrosis más avanzada, puede indicarse la infiltración (inyección) de corticoides dentro de la articulación de la rodilla o la cirugía.

Para definir el mejor tratamiento, consulte a un ortopedista.

Quiste de Baker

El quiste de Baker es un quiste lleno de líquido que se forma en la región posterior de la rodilla. Puede estar asociado con el desgaste del cartílago de la rodilla, la artritis o la lesión del cartílago.

Cuando se resuelven esas causas, el quiste suele desaparecer. Los síntomas son: dolor detrás de la rodilla, dificultad para doblar la articulación e hinchazón. Además, el quiste se puede encontrar fácilmente al palparlo.

Si el quiste causa dolor o limitación de los movimientos de la rodilla, impidiendo el estiramiento o la flexión de la pierna, puede ser necesario un tratamiento con fisioterapia. El cirujano ortopédico también puede indicar la extracción de líquido mediante aspiración con una jeringa.

5. Dolor de ciática

El dolor causado por la compresión del nervio ciático suele producirse después de un esfuerzo o de levantar un peso más de lo habitual.

Los síntomas son hormigueo, shock o entumecimiento que comienza en la columna vertebral y continúa hasta el glúteo, la región posterior del muslo, la pierna lateral, el tobillo o incluso el pie, en el lado comprometido.

Para aliviar el dolor, debe permanecer en reposo, aplicar compresas tibias en la región de la columna vertebral y hacer uso de un relajante muscular o analgésicos.

Adoptar una buena posición para dormir también es importante para aliviar el dolor y/o prevenir su agravamiento. Duerme de lado, lo más curvado posible, ampliando el espacio entre las vértebras. Puedes usar una almohada bajo el cuello y otra entre las piernas.

El neurólogo u ortopedista se encarga de evaluar y definir el mejor tratamiento para cada caso.

¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de la pierna?

  • Descanso: El descanso es, en la mayoría de los casos de dolor en las piernas, la forma más rápida de promover el alivio del dolor. Especialmente en los casos en que el dolor está relacionado con el esfuerzo físico;
  • Levantar las piernas: Acostarse con las piernas elevadas promueve la circulación de la sangre;
  • Baño caliente: Tomar un baño caliente para relajar los músculos y estimular la circulación de la sangre;
  • Estiramiento: Si trabajas durante mucho tiempo sentado o de pie, muévete y estira las piernas cada dos horas. Los ejercicios de estiramiento promueven la relajación de los músculos alrededor de los huesos, lo que lleva al alivio del dolor;
  • Las almohadillas de hielo pueden ayudar a aliviar el dolor causado por los golpes en las piernas y las caídas, siempre sobre un paño, para evitar quemaduras;
  • Medias elásticas de compresión media: En los casos de varices, el dolor puede aliviarse con el uso de medias de compresión media y de estiramiento.

En algunas situaciones, el tratamiento puede implicar el uso de medicamentos antiinflamatorios que controlan el dolor, sesiones de fisioterapia o incluso cirugías. Estos tratamientos deben ser indicados por un ortopedista, un médico de familia o un médico general.

¿El dolor en la pierna izquierda puede ser un ataque al corazón?

En realidad el dolor en la pierna, debido a la obstrucción de la arteria, no es uno de los signos de la enfermedad, pero se considera un signo de mayor riesgo de infarto. Esto se debe a que la aterosclerosis, una enfermedad caracterizada por la formación de placas de grasa en el interior de los vasos sanguíneos, puede atacar cualquier arteria del cuerpo.

La enfermedad arterial en la pierna, compromete la circulación sanguínea y tiene como síntomas: dolor y sensación de calambres al caminar, piernas enganchadas y cansadas. Otros síntomas menos comunes son la pérdida de pelo en las piernas, uñas debilitadas, coloración blanquecina de las piernas e infecciones constantes en los pies.

Estas placas de grasa pueden liberar pequeños trozos, que llamamos émbolo, que siguen la circulación hasta que encuentran un vaso más estrecho y causan una obstrucción. Esta es la causa principal, por ejemplo, de la tromboembolia pulmonar. Una enfermedad grave que puede llevar a la muerte.

Es importante que observe y describa al médico su dolor, su intensidad, cuándo apareció y qué hizo para aliviarlo. Si sospecha una trombosis en la pierna o una mala circulación, solicite una evaluación médica lo antes posible.

No utilice ningún medicamento sin asesoramiento médico.

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