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16 junio, 2024
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Conciliación o engañabobos. Esa es la cuestión

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Pues tengo un estado entre más cabreada que una mona, comida de cabeza, y despistada enterita yo. ¿La razón? La conciliación familiar. ¿Alguien sabe lo que es eso? Pues si, como yo, de oídas, porque lo que es verlo, yo hasta día de hoy no la he visto nunca.

Mujer, 43 para 44, con dos hijos, los trastis, de dos años y medio. Vamos que tengo todos los numeritos de la tómbola para no volver a trabajar, fuera de casa y remunerado, quiero decir, nunca más.

Y de verdad que cuantas más vueltas le doy, que son muchas, mas se me ponen los pelos como escarpias de ver como está el panorama y como las mujeres tenemos un lio morrocotudo en cuanto a nuestro papel de madres y profesionales se refiere.

A mí el despido me llego en el 2012. Tengo que decir que no fue un despido tal cual. Mi empresa cambio de manos y me propuso un pacto extraño: te despedimos, no te pagamos indemnización porque nos declaramos en quiebra, cobrarás del FOGASA, mientras tanto trabajas en negro, con lo cual te va a ir fenomenal porque cobrarás el paro y el sueldo; y luego dentro de unos meses, te readmitimos.

Me indigné tanto que monté un buen numerito. Así que denuncié, me pagaron y por supuesto me quedé en paro. Al mes me quedé embarazada.

Y entonces entré en una etapa en la que solo importaba; primero mi embarazo, que fue complicadito y luego mis hijos. Nacieron a las 29 semanas. Prematuros extremos y con un montón de problemas. Dos meses en la uci. Cuando llegaron a casa, aquí la menda solo quería niños, niños y más niños. ¿Carrera profesional? Pues tengo que reconocer que ni me planteaba volver a ella. Me costo muuuuuucho tener a mis trastis y cuando por fin los tuve conmigo, ellos eran la prioridad número uno.

Por fin, por fin era madre. MADRE, ese estado maravilloso que tanto había deseado, ese estado del que todo el mundo te cuenta la parte bonita, que es mucha, pero que nadie te avisa del tsunami que vas a vivir a partir de ahora.

Estoy realmente convencida que las madres tenemos un deber con las otras mujeres que no lo son y desean serlo un día. Hay que avisarlas. Creo que avisaré a mi hija de lo que supone realmente ser madre.  Que si, que los anuncios que sacan a esas madres impolutas, felices y riendo con sus hijos, pueden ser verdad…pero solo a veces.

Hay que contar la verdad. Que ser madre es maravilloso, pero que también duro de narices. Y no duro por la cantidad de responsabilidades y trabajo que conlleva, ni por lo difícil que es, a veces, aceptar que no eres una superwoman, ni por esos ataques de la puñetera conciencia que no da un descanso nunca.

Lo más duro para mí de ser madre ha sido la invisibilidad. Aparecen los hijos y desapareces tú. Y nada de alfombra roja y redoble  de tambores. Desapareces por la puerta de atrás sin que nadie ni si quiera lo note.  Y en eso reconozco que yo tampoco ayudé demasiado.

Me perdí. Me perdí porque lo más natural para mí era estar con mis hijos que me necesitaban tanto. Pero poco a poco he ido recuperando las ganas de volver a existir más allá de la maternidad. Vamos, de volver a ser yo. De ser no solo una madre, que mola mucho, de ser también algo más. Yo, mujer, profesional, amiga, amante y todo lo que una persona puede ser.

Pero tengo un lio mental importante. ¿Soy yo que lo he entendido todo mal o la sociedad manda mensajes contradictorios que son difíciles de cumplir?. Creo que la vida me ha engañado y yo tooooonta del bote, me he dejado engañar. Vamos, he caído enterita hasta el cuello y ahora no se por donde se sale.

A ver, por un lado, ser madre es fantástico (¿cuántos anuncios de madres perfectas con sus hijos impolutos recordáis? Pues eso, infinitos). Por otro lado qué importante es ser una buena profesional, que para eso una se ha esforzado durante un montón de tiempo formándose y demostrando la capacidad de trabajo. Pero… !!!Cuidado!!!. No te despistes demasiado porque debes ser también  amiga incondicional, amante como si tuvieras 18 años cumpliditos, por la fogosidad, digo; y un montón de cosas más.

Aiiiiins ¡!!Que no puedo más!!!. Que estoy agotada y que no cumplo nada como marca no sé muy bien quién.

Va a ser que me creído que ser puede mamá de dos niños de dos años y tener la casa como los chorros del oro sin que nadie te ayude. Va a ser que no es incompatible mellizos que les encanta comer con las manos y tirarse al barro con ropa blanca; y  tener la vestimenta sin rastro de manchas,  sin frotar, por supuesto.  Y por descontado que se puede trabajar, se debe trabajar fuera de casa y educar de mil amores a tus herederos.

Señoras y señores, ¿Quién ha sido? ¿Quien ha sido el graciosito/ a que me ha hecho creer que puedo, no mejor, que debo, ser superwoman? Porque va a resultar que por más que lo intento, y mira que soy perseverante, nunca lo consigo. Y luego viene la sensación que no soy lo bastante buena para conseguirlo.

Oer ¿pero es que hay alguien que lo haya conseguido y yo no me he enterado? Porque aparte de las de los anuncios, yo miro a mi alrededor y solo veo madres que están igual de desquiciadas que yo. Que hacen cosas bien y otras mal, pero que inevitablemente intentan hacerlas mejor.

¡!!Que presión, por Dios!!!!.

Y el caso es que últimamente las madres nos hemos dado cuenta de la situación y nos quejamos de que es imposible cumplir las expectativas; pero irremediablemente seguimos intentándolo. ¿Por qué? Pues yo tengo una teoría. Nos lo han repetido tantas veces  que se ha quedado grabado a fuego en nuestra conciencia. Y de ahí es difícil sacarlo.

Que digo yo, que ya que nos habéis puesto el liston tan alto, (quien sea, que todavía no se quien ha sido, pero cuando lo pille se va a enterar), por lo menos podíais ayudar a cumplirlo. Porque ¿cómo narices queréis que sea una madre estupenda, con tiempo para educar a mis hijos y jugar con ellos,  y a la vez que sea una gran profesional si el día solo tiene 24 horas?  Caramba, que una tiene la extraña costumbre de dormir por las noches, cuando los trastis me dejan, claro.

¿Sabéis lo que significa conciliación?. Pues me extraña, porque hasta ahora, contaditos con los dedos de una mano los empresarios que lo cumplen. Y no digo ya si como yo, no tienes trabajo y lo buscas desesperádamente.  Que sí, que un buen curriculum, que buena formación y experiencia, pero en cuanto oyen el tándem hijos-horario salen corriendo y si te he visto, no me acuerdo.

Lo que decía, soy invisible. Invisible porque nadie y repito nadie, va ayudarme a salir de esta.

¿Por qué me bombardeáis para que  aparte de ser una madre de bandera, sea  una profesional excepcional y no me dais ni siquiera la oportunidad?

Me estáis pidiendo que sea madre perfecta (sin gritar, siempre alegre y positiva con tiempo para mis hijos, para mi marido, mis amigos y para mi). Y también me pedís que me desarrolle profesionalmente,  lleve las uñas de rojo y me meta en una talla 38.

Pero la pura de verdad es que por mucho que lo intento, me quedé con unos kilos de más que me acompañan desde el embarazo (que me han cogido cariño, mira tú por donde), no tengo tiempo ni de mirarme al espejo y aunque adoro a mis trastis algún grito que otro se me escapa cuando ya no puedo más.

¿Por qué me pedís que sea mujer profesional aparte de madre si no me ayudáis a ello? Vamos, que para que yo trabaje, molaría que alguien me diera trabajo con un horario decente. ¿Por qué me pedís que eduque con paciencia si la vida está montada para ir a 300 por hora? Para que las mujeres pudiéramos educar mejor, estaría bien eso de la conciliación ¿no? ¿Por qué tengo que tener cuerpo de adolescente si tengo un culo más bien grandecito? (vaaaale, lo dejamos en grande, era por si colaba).

Y lo Peor, ¿por qué soy tan inepta que intento hacer todo lo que me decís y cuando veo que no lo consigo me desespero? Definitivamente, soy tonta.

Repito, la vida me ha engañado y yo me he dejado engañar. Nadie me va a ayudar a conseguir todo eso, porque simplemente es imposible. Y lo sé. Pero tengo tan dentro de mí esos múltiples papeles que tengo que cumplir, que es difícil no sentirse culpable.

Ahora que venga el guapito de turno y me diga que tengo suerte de estar en casa criando.

Dan ganas de contestar:  Noooooo, que solo cumplo la mitad del plan establecido.

Y lo peor, es que muero porque algún día alguien me ofrezca un trabajo que me ayude en mi desarrollo personal, con un horario que me deje tiempo para estar con mis hijos.

La culpa creo que la tiene Disney, por hacerme creer que lo imposible, a veces, se cumple.

Narices, pues no me pongáis el caramelo delante si va a ser que la conciliación es imposible, que luego viene las comidas de cabeza y la desesperación. A ver si voy a tener que coger al guapito de turno y ponerle al rincón de pensar. OER!!!

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